Una mujer adulta sentada en un sofá, con la mejilla apoyada en la mano, mira hacia la luz de la ventana con expresión serena.

Terapia para adultos

La terapia para adultos te ofrece un espacio para entender lo que te ocurre y decidir cómo afrontarlo, sin necesidad de tener un diagnóstico ni haber tocado fondo. Te atienden psicólogas colegiadas con un plan de trabajo acordado contigo.

  • Atención presencialEn 15 centros propios
  • Orientación telefónicaSin compromiso
  • Equipo colegiadoColegiación verificable

¿No sabes si lo que te pasa necesita terapia?

Esa duda es el motivo de consulta más frecuente. La primera orientación sirve exactamente para eso: ordenarlo con una profesional antes de decidir nada.

Pedir una primera orientación

Qué puede aportarte la terapia para adultos

La terapia individual es un espacio de trabajo entre una persona y su psicóloga. Puede ayudarte si atraviesas una dificultad emocional, un momento de cambio o una situación que se ha vuelto difícil de sostener, con independencia de que tengas o no un diagnóstico previo.

No hace falta traer un diagnóstico para pedir una primera orientación. Tampoco hace falta saber nombrar lo que ocurre: buena parte del trabajo inicial consiste precisamente en ponerle palabras. Lo que sí conviene traer es la disposición a mirarlo.

La atención se ajusta a la situación y a los objetivos de cada persona. No hay un programa único que se aplique igual a todo el mundo, porque lo que sostiene una dificultad cambia de una historia a otra.

El primer contacto sirve, además, para orientar tres decisiones prácticas: con qué profesional trabajar, en qué modalidad y en qué centro.

Una mujer adulta sentada de perfil en una butaca de una sala de consulta, junto a una ventana alta.

Motivos para pedir apoyo psicológico

Reconocerse en alguno de estos motivos no es un diagnóstico ni lo sustituye: es sólo una forma de empezar a ordenar lo que te ocurre antes de hablarlo con una profesional.

  • Ansiedad, preocupación o miedo

    La preocupación se ha vuelto constante, cuesta desconectar o el cuerpo responde con tensión y sobresaltos ante situaciones que antes no lo provocaban.

    Apoyo para la ansiedad
  • Estado de ánimo y depresión

    El ánimo lleva semanas bajo, las cosas que antes importaban han dejado de hacerlo, o sostener el día cuesta un esfuerzo que antes no costaba.

    Ayuda para la depresión
  • Autoestima y autocrítica

    La exigencia contigo no da tregua, te cuesta poner límites o la manera en que te hablas se parece poco a cómo tratarías a alguien a quien quieres.

    Terapia para la autoestima
  • Estrés laboral y desgaste

    El trabajo ha pasado a ocupar el descanso, el humor y la salud. Desconectar resulta difícil incluso fuera del horario laboral.

    Apoyo para el estrés y el burnout
  • Duelo, pérdidas y cambios vitales

    Una pérdida, una separación o un cambio importante está reorganizando tu vida y necesitas un espacio para comprender cómo te afecta.

    Terapia de duelo
  • Relaciones y dificultades personales

    Los conflictos se repiten y quieres entender tu papel en ellos. Si lo que necesitáis trabajar es el vínculo compartido, puede ser más adecuada otra modalidad.

    Terapia de pareja

Terapia individual, de pareja o familiar: en qué se diferencian

La diferencia no está en la gravedad del problema, sino en la unidad de intervención: quién se sienta en la sala y sobre qué se trabaja.

  • Una mujer adulta sentada sola en una butaca junto a una ventana, pensativa.

    Terapia individual

    El trabajo se centra en la persona: su historia, sus recursos y lo que quiere cambiar.

    La unidad de intervención es la persona.

  • Dos adultos sentados juntos en un sofá, girados el uno hacia el otro, conversando.

    Terapia de pareja

    El foco es la relación misma, no la suma de dos terapias individuales que ocurren a la vez.

    La unidad de intervención es el vínculo.

  • Cuatro miembros de una familia sentados en semicírculo durante una sesión.

    Terapia familiar

    Participan varios integrantes o se trabaja sobre la dinámica que se repite entre ellos.

    La unidad de intervención es el sistema familiar.

Cómo comienza y avanza la terapia individual

Saber qué va a pasar reduce buena parte de la incertidumbre con la que se llega a una primera consulta.

  1. Primera orientación

    Recogemos qué te trae, desde cuándo ocurre y qué esperas del proceso. Con eso se orientan las tres decisiones prácticas: profesional, modalidad y centro.

  2. Evaluación

    Las primeras sesiones sirven para entender la situación, lo que la sostiene y lo que quieres que cambie. Es una comprensión conjunta, no una etiqueta que se asigna de entrada.

  3. Propuesta de trabajo

    Se acuerda un plan ajustado a tus objetivos y se revisa contigo. Ni la duración ni las técnicas se deciden de antemano ni son las mismas para todo el mundo.

  4. Seguimiento

    A lo largo del proceso se revisan los objetivos, los avances y las dificultades que van apareciendo, y se ajusta el plan cuando hace falta.

  5. Cierre del proceso

    El alta depende de la evolución y de los objetivos acordados, no de un número fijo de sesiones. Se prepara contigo, no se comunica de un día para otro.

Atención presencial o a distancia: cómo elegir

La mayor parte de la atención es presencial, en los centros donde trabaja el equipo. Es la modalidad sobre la que está construido el servicio.

La atención a distancia existe como alternativa cuando la distancia, los horarios o una circunstancia concreta lo hacen razonable. Cuál conviene se decide en la primera orientación, hablándolo.

La disponibilidad depende de cada profesional y de cada centro: no todo el equipo trabaja en ambas modalidades, así que se confirma caso por caso y no se da por supuesta.

Desde 65 € la sesión

  • La sesión individual la atiende siempre una psicóloga colegiada.
  • El importe exacto depende del profesional y del centro.
  • Se confirma antes de la primera cita, nunca después de ella.

No trabajamos con primeras consultas gratuitas ni con bonos de captación. El precio se dice antes, no después.

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Sala de consulta vacía a última hora de la tarde, con dos butacas enfrentadas y la luz de una ventana alta.

Solicita una primera orientación

Cuéntanos brevemente qué te ocurre y te ayudamos a orientar el primer paso. No supone ningún compromiso de iniciar un tratamiento.

  1. Revisamos con quién encaja mejor lo que nos cuentas.

  2. Te llamamos para acordar el día y la hora que mejor te vengan.

Modalidad

Todos nuestros centros atienden esta área; elige el que te venga mejor.


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Añadir una nota sobre horarios

  • Te contactamos en horario de consulta, de lunes a viernes.
  • Si otra persona del equipo encaja mejor con lo que necesitas, te lo decimos.

Preguntas frecuentes

¿Necesito un diagnóstico para empezar terapia para adultos?

No. La mayoría de las personas llega sin diagnóstico y sin saber exactamente cómo nombrar lo que le pasa. Poner palabras a eso forma parte del trabajo inicial, no es un requisito para empezarlo.

¿Qué ocurre en la primera sesión?

Se dedica a entender qué te trae, desde cuándo ocurre y qué esperas del proceso. Es también el momento de preguntar lo que necesites sobre el encuadre y la confidencialidad antes de decidir seguir.

¿Cómo se elige al profesional?

A partir de lo que cuentas en la primera orientación: el motivo de consulta, la formación de cada profesional en ese ámbito, el centro que te encaja y la disponibilidad real de agenda.

¿Cuánto dura la terapia psicológica?

Depende del motivo, de los objetivos acordados y de la evolución. Cualquiera que te prometa un número de sesiones antes de conocerte te está vendiendo una expectativa, no un tratamiento.

¿Puedo hacer terapia a distancia?

En algunos casos sí, y se valora en la primera orientación. La disponibilidad depende del profesional y del centro, así que se confirma antes de reservar y no se da por supuesta.

¿Cuánto cuesta una sesión?

La sesión individual con psicóloga colegiada cuesta desde 65 €. El importe exacto depende del profesional y del centro, y se confirma antes de la primera cita.

Una mujer conversa con la recepcionista en el mostrador de un centro de psicología.

Empezar es solo una llamada

No hace falta que sepas explicarlo bien. Cuéntanos lo que puedas y lo ordenamos contigo.

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