Proceso editorial
Quién escribe lo que lees aquí, quién lo revisa, con qué fuentes y qué no vas a encontrar en este sitio.
Por qué publicamos esto
Escribir sobre salud mental no es lo mismo que escribir sobre cualquier otra cosa. Un texto mal planteado puede empujar a alguien a ponerse una etiqueta que no le corresponde, a retrasar una consulta que necesitaba o a decidir por su cuenta sobre algo que merecía una valoración.
Como no puedes comprobar desde fuera cómo se ha escrito lo que lees, lo contamos. Esta página es el compromiso con el que trabajamos, y también el rasero con el que puedes medirnos: si alguna pieza no lo cumple, es un error nuestro y queremos saberlo.
Quién escribe
El contenido clínico lo escriben profesionales colegiados de nuestro equipo, y no cualquiera de ellos: quien firma sobre un tema tiene formación acreditada en ese tema concreto. No basta con ser psicólogo para escribir de duelo, ni con haber leído sobre ello.
La consecuencia la asumimos entera: si nadie del equipo tiene esa formación, el tema no se publica. Preferimos que falte una página a que exista una firmada por quien no debería firmarla. Por eso hay temas de psicología que este sitio no cubre, y no es un descuido.
Los textos que no son clínicos —cómo llegar a un centro, qué horario tiene, cómo se pide una cita— los escribe el equipo de la clínica y no llevan firma profesional, porque no la necesitan. La firma dice quién responde de un criterio clínico; ponerla donde no hay criterio clínico la vaciaría de sentido.
Quién revisa y cómo se firma
Ninguna pieza clínica se publica con una sola lectura. Después de escribirla, otro profesional colegiado la revisa: comprueba que lo que afirma se sostiene, que las fuentes dicen lo que el texto dice que dicen, y que no se ha colado ninguna recomendación disfrazada de información general.
Cuando se publica, la pieza muestra a la vista:
- el nombre de quien la firma;
- su número de colegiado y el colegio profesional que lo emite;
- la fecha de la última revisión.
Los tres datos juntos, y no solo el primero: un nombre sin número no se puede comprobar, y una firma sin fecha no dice si sigue vigente.
Qué fuentes exigimos
Toda afirmación clínica se apoya en fuentes verificables: guías de práctica clínica, documentos de sociedades científicas y organismos sanitarios, y publicaciones revisadas por pares. Se citan de forma que puedas ir a comprobarlas, no como un listado decorativo al pie.
Sin fuentes no se publica. Y cuando la evidencia sobre algo es limitada, provisional o está discutida, el texto lo dice en lugar de elegir el lado que suena mejor. Que un tema no esté cerrado es información útil para quien decide.
Lo que no hacemos
Estas son decisiones tomadas, no intenciones:
- Ni tests ni cuestionarios con puntuación. No publicamos escalas autoadministradas ni nada que devuelva un resultado interpretable como un diagnóstico. Un instrumento clínico fuera de una consulta deja de ser un instrumento clínico.
- Ni diagnósticos ni recomendaciones individuales. Un texto no conoce tu caso. Puede explicarte qué es algo y cuándo conviene consultarlo; no puede decirte qué te pasa ni qué deberías hacer tú.
- Sin promesas de resultado. No decimos cuánto vas a mejorar ni en cuánto tiempo. Nadie honesto puede saberlo de antemano.
- Sin publicidad encubierta. No hay contenido patrocinado, ni menciones pagadas, ni recomendaciones de productos o servicios de terceros a cambio de nada.
- Sin hablar de tarifas fuera de su sitio. Las condiciones económicas están donde les corresponde y no se cuelan en un texto clínico para empujar una decisión.
- Sin texto generado con inteligencia artificial que no haya revisado, corregido y firmado un profesional. Puede ayudar a ordenar o a redactar; no puede responder de nada. Quien firma es siempre una persona colegiada.
Actualizaciones y correcciones
El contenido clínico se revisa periódicamente y cada pieza muestra la fecha de su última revisión, para que puedas juzgar por ti mismo si está al día. Cuando una revisión cambia el fondo de lo que se afirma, la fecha se actualiza; cuando solo corrige una errata, no, porque una fecha que se mueve por cualquier cosa deja de significar nada.
Si encuentras un error, dínoslo. Escribe a [email protected] indicando la página y qué es lo que falla. Lo comprobamos con quien la firmó y, si tienes razón, se corrige.
Qué relación tiene esto con la atención
Ninguna de estas páginas sustituye a una consulta, por bien escrita que esté. Están para que llegues con más información y menos ruido, no para que resuelvas por tu cuenta algo que necesita que alguien te escuche.
Si quieres que un profesional valore tu situación, puedes pedir cita.